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Las empresas caldean la cumbre de Copenhague
ublicado el 08-12-2009 , por Guillermo Escribano. Copenhague
Dos semanas para salvar el mundo. Es el tiempo que se tomarán los expertos, activistas y líderes políticos para alcanzar un acuerdo en la Cumbre de Copenhague, si es que lo consiguen. No en vano, en esta fría ciudad danesa, y al calor de las grandes empresas, se están analizando los problemas económicos que provoca y provocará el cambio climático. Problemas que necesitan una ágil solución.
La cita, que ha arrancado con el objetivo de firmar un pacto que sustituya al Protocolo de Kioto, ha reunido a 20.000 delegados, unos 30.000 miembros de movimientos sociales, a más de 5.000 periodistas y unos 110 jefes de Estado y de Gobierno. Una gran expectación que los grupos empresariales han aprovechado para dejar su huella.
Las razones son claras: organizar la cumbre ha supuesto un desembolso multimillonario para Dinamarca, aunque no se conocen cifras concretas. El Gobierno ha recurrido al patrocinio por empresas privadas y extranjeras, que pueden lucir el logo de la COP15 (XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático) a cambio de cubrir necesidades logísticas.
Para costear el encuentro, la capital cuenta con un punto a su favor, ya que es la tercera ciudad europea con mayor número de oficinas centrales de grandes grupos, por detrás de Londres y París. De hecho, es el vértice de los negocios para toda Escandinavia.
Con estos mimbres, en las calles de Copenhague se teje el cesto de los negocios del siglo XXI: la sostenibilidad. En cada plaza hay un recordatorio de que el reloj del calentamiento global no se detiene, y detrás del recordatorio, la acción de una compañía. No en vano, el desarrollo sostenible es una línea con futuro, ya sea por el despliegue de las energías renovables, las soluciones para hacer las ciudades más habitables o la eficiencia en el consumo. Además, la expectación de las compañías toca techo cuando se habla de compromisos de reducción de emisiones, ya que afectarán a todos los negocios.
¿Qué pueden decir las empresas en una cumbre en la que brillan los políticos? Parece que bastante, ya que de las 100 mayores economías del mundo, más de la mitad son compañías. Varios ejemplos se han visto en Copenhague.
Siemens, que espera que la facturación de sus productos verdes alcance el 25% del de sus ventas en dos años, ha exhibido su portafolio y estrategias. Renault, a la caza de un nuevo mercado, ha presentado un vehículo eléctrico. General Electric actualizará su estrategia de negocio Ecoimagination a lo largo de esta semana.
Representantes de Coca-Cola, Goldman Sachs, Microsoft o China Power International Development también exhiben un evento propio y aportarán ideas que guíen a la economía.
¿Y las empresas españolas? Las hay que han adoptado compromisos de reducción de emisiones, como Iberdrola, o las que se han unido a iniciativas comunes para alcanzar un acuerdo internacional, como Endesa. Acciona es la firma que brilla con luz propia, ya que ha transformado Kultorvet, un pequeño coso de Copenhague, en una suerte de plaza de España. El grupo presidido por Entrecanales ha trasladado su campaña de publicidad Re a Dinamarca con una acción multimedia: una pantalla gigante, conciertos y la posibilidad de que los miles de asistentes a la cumbre dejen su opinión sobre las expectativas de que se firme un tratado o no.
http://www.expansion.com/2009/12/08/opinion/llave-online/1260299826.html
Como vemos, a pocos les importa los desastres que causan las industrias en la Tierra, y mientras puedan seguir sacando provecho no se detendrán.¿ Nuestro lugar es de víctimas? Me parece que debieramos darnos cuenta que somos demasiados millones de personas libres, o que creen serlo, que podemos forzar a las empresas mediante bloqueos de usuarios, propaganda negativa, negación a seguir cosumiendo y otras estragegias, que podemos cambiar algo
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martes, 8 de diciembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
a Mitad de la Humanidad Pasará Hambre en el 2100 Por Culpa del Cambio Climático
a Mitad de la Humanidad Pasará Hambre en el 2100 Por Culpa del Cambio Climático
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Con toda probabilidad, el rápido calentamiento climático afectará gravemente a los cultivos de las regiones tropicales y subtropicales cuando lleguemos a finales de este siglo y, si no se logra una adaptación de los cultivos alimenticios a las nuevas condiciones, dejará a la mitad de la población mundial enfrentada a una grave carestía de alimentos.
Para complicar las cosas, la población de este cinturón ecuatorial (la región comprendida entre los 35 grados de latitud Norte y los 35 de latitud Sur) es en la actualidad una de las más pobres del planeta, y su crecimiento poblacional está aumentando a ritmos mayores que en cualquier otra región.
"El estrés que impone la temperatura sobre la producción global de alimentos se está haciendo inmenso, y esto es sin tomar en cuenta la disminución en la disponibilidad de los recursos hídricos provocada por el aumento de la temperatura", advierte David Battisti, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Washington, y autor principal de un estudio sobre el agravamiento del hambre por culpa del cambio climático global. Colaboró con Rosamond Naylor, Directora del Programa de Seguridad Alimentaria y del Medio Ambiente de la Universidad de Stanford, para examinar el impacto del cambio climático sobre la seguridad alimentaria en el mundo.
Tal como Naylor alerta, es urgente invertir en la adaptación al cambio climático, porque está claro que vamos en esa dirección, en términos de temperatura, y que se tardará décadas en desarrollar nuevas variedades de cultivos alimenticios que resistan mejor que los actuales un clima más caliente.
Combinando observaciones directas con datos de 23 modelos climáticos globales que contribuyeron a una investigación que condujo a la obtención de un premio Nobel en 2007, Battisti y Naylor determinaron que existe más de un 90 por ciento de probabilidades de que, para el 2100, las temperaturas más bajas de la temporada de crecimiento vegetal en las regiones tropicales y subtropicales, serán más altas que cualquiera de las registradas hasta el presente en esas regiones.
Los investigadores emplearon los datos a manera de filtro para ver ejemplos históricos de inseguridad alimentaria severa, y concluyeron que tales ejemplos serán, con toda probabilidad, cada vez más frecuentes. Estos incluyeron episodios severos en Francia en 2003, y en Ucrania en 1972. En el caso de Ucrania, una ola de calor que casi alcanzó un récord, y que redujo la producción de trigo, contribuyó de modo importante a las sacudidas sufridas por el mercado mundial de cereales durante dos años.
Los efectos climáticos graves no se verán limitados a los trópicos. Como ejemplo, basta recordar los récords de temperatura que golpearon a Europa Occidental en junio, julio y agosto de 2003. En aquella ocasión, las temperaturas extremas mataron indirectamente a una cantidad de personas estimada en 52.000. La extensa ola veraniega de calor en Francia e Italia recortó la producción de trigo y forrajes en un tercio. En Francia, las temperaturas estuvieron unos 3,6 grados centígrados por encima de la media histórica, y los científicos creen que estas temperaturas pueden ser normales en la nación gala en el año 2100.
En los trópicos, se espera que las temperaturas superiores a las actuales provoquen una caída en el rendimiento de los cultivos alimenticios primarios (maíz y arroz), de entre un 20 y un 40 por ciento. Pero además la elevación de las temperaturas acarreará probablemente un efecto adverso sobre la humedad de los suelos, provocando una disminución aún mayor en los rendimientos de los cultivos.
Naylor subraya que hay que replantearse los sistemas agrícolas como un todo, y no sólo concentrarse sobre nuevas variedades de cultivos. Hay que tener en cuenta que muchas personas se verán forzadas a emigrar lejos de las tierras donde hoy viven.
En la actualidad, tres mil millones de personas viven en los trópicos y subtrópicos, y se espera que esta cantidad llegue a casi el doble a finales del presente siglo. El área comprende desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina y el sur de Brasil, desde el norte de la India y el sur de China hasta el sur de Australia y toda África.
Muchos de los que hoy viven en estas áreas dependen, en gran medida, de la agricultura para su subsistencia.
"Cuando todas las señales apuntan en la misma dirección, en este caso en particular una dirección mala, con toda probabilidad se puede prever qué va a suceder", advierte Battisti. "Estamos hablando de cientos de millones de personas adicionales buscando alimentos, porque no los encontrarán donde ahora los hay".
El trigo representa la cuarta parte de las calorías nutricionales consumidas en la India, pero en esa nación el rendimiento de los cultivos de trigo parece haberse estancado en la última década, a pesar de factores que deberían haberlo aumentado.
Se espera que la elevación de la temperatura asociada al cambio climático sea menor en las regiones ecuatoriales que en latitudes superiores. Pero como las temperaturas promedio en los trópicos son hoy mucho mayores que en las latitudes medias, la elevación de las temperaturas tendrá un impacto mucho mayor sobre el rendimiento de los cultivos en los trópicos.
La labor de investigación en la Universidad de Washington ha demostrado que, aún con incrementos mucho menores de la temperatura en los trópicos, los impactos de un clima más caliente serán mayores allí, porque la vida en los trópicos no afronta variaciones apreciables en las temperaturas, y por ende son menos adaptables. Eso hace más urgente aún ponerse a buscar maneras de lidiar con un clima sustancialmente más caliente, tal como subraya Battisti.
"Podemos esperar a que todo ocurra y entonces tratar de adaptarnos, con todas las dificultades y sufrimientos que ello implicará, o podemos prepararnos de antemano para ello", sentencia el científico. "Podríamos también mitigar el calentamiento, o intentar que no llegue a producirse, pero los humanos no estamos haciendo un trabajo eficiente en este sentido".
Bueno, no es momento de voluntarismos : hay que exigir a los gobiernos centrales y a los locales leyes, medidas y conciencia de lo que pasa. Hasta cuando el capitalismo va a seguir destruyendo los únicos recursos que tenemos para sobrevivir en este planeta? Creen que con agua en la luna podrán salir de esta cadena mortal?
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Con toda probabilidad, el rápido calentamiento climático afectará gravemente a los cultivos de las regiones tropicales y subtropicales cuando lleguemos a finales de este siglo y, si no se logra una adaptación de los cultivos alimenticios a las nuevas condiciones, dejará a la mitad de la población mundial enfrentada a una grave carestía de alimentos.
Para complicar las cosas, la población de este cinturón ecuatorial (la región comprendida entre los 35 grados de latitud Norte y los 35 de latitud Sur) es en la actualidad una de las más pobres del planeta, y su crecimiento poblacional está aumentando a ritmos mayores que en cualquier otra región.
"El estrés que impone la temperatura sobre la producción global de alimentos se está haciendo inmenso, y esto es sin tomar en cuenta la disminución en la disponibilidad de los recursos hídricos provocada por el aumento de la temperatura", advierte David Battisti, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Washington, y autor principal de un estudio sobre el agravamiento del hambre por culpa del cambio climático global. Colaboró con Rosamond Naylor, Directora del Programa de Seguridad Alimentaria y del Medio Ambiente de la Universidad de Stanford, para examinar el impacto del cambio climático sobre la seguridad alimentaria en el mundo.
Tal como Naylor alerta, es urgente invertir en la adaptación al cambio climático, porque está claro que vamos en esa dirección, en términos de temperatura, y que se tardará décadas en desarrollar nuevas variedades de cultivos alimenticios que resistan mejor que los actuales un clima más caliente.
Combinando observaciones directas con datos de 23 modelos climáticos globales que contribuyeron a una investigación que condujo a la obtención de un premio Nobel en 2007, Battisti y Naylor determinaron que existe más de un 90 por ciento de probabilidades de que, para el 2100, las temperaturas más bajas de la temporada de crecimiento vegetal en las regiones tropicales y subtropicales, serán más altas que cualquiera de las registradas hasta el presente en esas regiones.
Los investigadores emplearon los datos a manera de filtro para ver ejemplos históricos de inseguridad alimentaria severa, y concluyeron que tales ejemplos serán, con toda probabilidad, cada vez más frecuentes. Estos incluyeron episodios severos en Francia en 2003, y en Ucrania en 1972. En el caso de Ucrania, una ola de calor que casi alcanzó un récord, y que redujo la producción de trigo, contribuyó de modo importante a las sacudidas sufridas por el mercado mundial de cereales durante dos años.
Los efectos climáticos graves no se verán limitados a los trópicos. Como ejemplo, basta recordar los récords de temperatura que golpearon a Europa Occidental en junio, julio y agosto de 2003. En aquella ocasión, las temperaturas extremas mataron indirectamente a una cantidad de personas estimada en 52.000. La extensa ola veraniega de calor en Francia e Italia recortó la producción de trigo y forrajes en un tercio. En Francia, las temperaturas estuvieron unos 3,6 grados centígrados por encima de la media histórica, y los científicos creen que estas temperaturas pueden ser normales en la nación gala en el año 2100.
En los trópicos, se espera que las temperaturas superiores a las actuales provoquen una caída en el rendimiento de los cultivos alimenticios primarios (maíz y arroz), de entre un 20 y un 40 por ciento. Pero además la elevación de las temperaturas acarreará probablemente un efecto adverso sobre la humedad de los suelos, provocando una disminución aún mayor en los rendimientos de los cultivos.
Naylor subraya que hay que replantearse los sistemas agrícolas como un todo, y no sólo concentrarse sobre nuevas variedades de cultivos. Hay que tener en cuenta que muchas personas se verán forzadas a emigrar lejos de las tierras donde hoy viven.
En la actualidad, tres mil millones de personas viven en los trópicos y subtrópicos, y se espera que esta cantidad llegue a casi el doble a finales del presente siglo. El área comprende desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina y el sur de Brasil, desde el norte de la India y el sur de China hasta el sur de Australia y toda África.
Muchos de los que hoy viven en estas áreas dependen, en gran medida, de la agricultura para su subsistencia.
"Cuando todas las señales apuntan en la misma dirección, en este caso en particular una dirección mala, con toda probabilidad se puede prever qué va a suceder", advierte Battisti. "Estamos hablando de cientos de millones de personas adicionales buscando alimentos, porque no los encontrarán donde ahora los hay".
El trigo representa la cuarta parte de las calorías nutricionales consumidas en la India, pero en esa nación el rendimiento de los cultivos de trigo parece haberse estancado en la última década, a pesar de factores que deberían haberlo aumentado.
Se espera que la elevación de la temperatura asociada al cambio climático sea menor en las regiones ecuatoriales que en latitudes superiores. Pero como las temperaturas promedio en los trópicos son hoy mucho mayores que en las latitudes medias, la elevación de las temperaturas tendrá un impacto mucho mayor sobre el rendimiento de los cultivos en los trópicos.
La labor de investigación en la Universidad de Washington ha demostrado que, aún con incrementos mucho menores de la temperatura en los trópicos, los impactos de un clima más caliente serán mayores allí, porque la vida en los trópicos no afronta variaciones apreciables en las temperaturas, y por ende son menos adaptables. Eso hace más urgente aún ponerse a buscar maneras de lidiar con un clima sustancialmente más caliente, tal como subraya Battisti.
"Podemos esperar a que todo ocurra y entonces tratar de adaptarnos, con todas las dificultades y sufrimientos que ello implicará, o podemos prepararnos de antemano para ello", sentencia el científico. "Podríamos también mitigar el calentamiento, o intentar que no llegue a producirse, pero los humanos no estamos haciendo un trabajo eficiente en este sentido".
Bueno, no es momento de voluntarismos : hay que exigir a los gobiernos centrales y a los locales leyes, medidas y conciencia de lo que pasa. Hasta cuando el capitalismo va a seguir destruyendo los únicos recursos que tenemos para sobrevivir en este planeta? Creen que con agua en la luna podrán salir de esta cadena mortal?
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