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sábado, 26 de diciembre de 2009

Micróbios sobreviven 30 mil años dentro de cristales de sal De la Folha Online Micróbios enterrados en un cristal de sal sobrevivieron por 30 mil añ

Micróbios sobreviven 30 mil años dentro de cristales de sal

De la Folha Online

Micróbios enterrados en un cristal de sal sobrevivieron por 30 mil años por
la alimentación de restos de algas que estaban presos junto a ellos. Este es
el ejemplo más convincente hasta entonces para estipular la supervivencia a
largo plazo. Brian Schubert, microbiologista de la Universidad del Havaí,
estudió junto la compañeras los cristales de sal en núcleos de sedimentos
provenientes de la región de Death Valley, en California. Los cristales
contenían bolsones de líquido minúsculos, y el grupo descubrió que ellos
podían crecer y vivir en colonias pre-cambrianas, a partir de muestras de
ellas. El grupo identificó el líquido con una edad entre 22 mil y 34 mil
años, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Geology.

No se trata de la primera vez que micróbios cultivados en bolsones de
líquidos prendidos dentro de sal son encontrados; un grupo anunció que
encontró un líquido cuya edad llegaría a 250 millones de años. Los
resultados, sin embargo, fueron cuestionados, porque, como cristales de sal
pueden disolverse y se cristalizar al largo del tiempo, ellos pueden prender
micróbios modernos. En contraste, Schubert dice que la estructura de sus
cristales indica que ellos se formaron en un lago hiperssalino. Como no hube
un lago permanente en Death Valley por lo menos en los últimos 10 mil años,
eso sugiere que la recristalizaçã o no haya ocurrido, apoyando la idea de que
los cristales --y, por lo tanto, los micróbios dentro de ellos-- son, en la
verdad, tan viejos cuanto parecen, afirma Robert Hazem, del Instituto de
Ciencia de Carnegie, en Washington, que es un escéptico en cuanto a los
estudios anteriores.

Alimento – Además de eso, Schubert cree que puede explicar como sus
micróbios consiguieron permanecer vivos por tanto tiempo. Cada cristal
contenía micróbios pre-cambrianos vivos también contenían células muertas de
una alga conocida como Dunaliella, común en lagos salados, y que contiene
altas concentraciones de glicerol. El grupo sugiere que el glicerol escoló
para fuera de las células, y que los micróbios pre-cambrianos vivieron de
eso. Células de la Dunaliella son tan buenas como alimento que los micróbios
podrían vivir muy más del que 30 mil años, dice Schubert. Él calcula que una
única célula de Dunaliella contenga glicerol suficiente para atender las
necesidades mínimas de un micróbio pre-cambriano por 12 millones de años.

Si así fuera, es plausíble que los micróbios puedan sobrevivir dentro de
cristales de sal por centenares de millones de años, conforme estudios
anteriores han observado. Aunque, como Schubert alerta, "es un salto muy
grande ir de 30.000 años para 250 millones de años".

Fuente: Gazetaweb, link:
http://gazetaweb. globo.com/ v2/noticias/ texto_completo. php?c=192185

Gran abrazo;

Paulo R. Poian.
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miércoles, 10 de junio de 2009

Microbios Antárticos Viven en un Ambiente Que No Se Consideraba Apto Para la Vida

Microbiología
Microbios Antárticos Viven en un Ambiente Que No Se Consideraba Apto Para la Vida
27 de Mayo de 2009.

Según una nueva investigación, un depósito inexplorado de un líquido salobre similar químicamente al agua de mar, pero sumergido bajo un glaciar en el interior de la Antártida, parece sustentar vida microbiana inusual en un lugar donde el frío, la oscuridad y la carencia de oxígeno hacían creer hasta ahora a los científicos que nada podría sobrevivir.
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Después de tomar muestras y analizar el flujo líquido de salida bajo el Glaciar Taylor, un glaciar de la Capa de Hielo de la Antártida Oriental en los Valles Secos de McMurdo, los investigadores creen que, con la ausencia de suficiente luz para realizar la fotosíntesis, los microbios se han adaptado a manipular compuestos de azufre y hierro para sobrevivir durante el último millón y medio de años.

Los microbios son, además, de naturaleza notablemente similar a especies encontradas en entornos marinos. Esto sugiere que esa población bajo el glaciar es el remanente de una población de microbios mayor que en su día vivió en un fiordo o en el mar, recibiendo luz solar. Muchos de estos linajes marinos probablemente sufrieron un declive, mientras que otros se adaptaron a las condiciones cambiantes cuando el Glaciar Taylor avanzó, cerrando el sistema bajo una capa gruesa de hielo.

Los Valles Secos están desprovistos por completo de animales y vegetales complejos, y los científicos consideran el lugar como uno de los desiertos más extremos de la Tierra. Los Valles reciben sólo 10 centímetros de nieve al año como promedio. A pesar de la escasez de precipitaciones, durante el verano de la Antártida, las temperaturas ascienden lo suficiente para que una porción del hielo comience a derretirse. El agua del deshielo forma arroyos que entran en lagos cubiertos por hielo, el cual tiene un grosor comparable a la altura de un edificio de dos o tres pisos.
La científica Jill Mikucki y sus colegas basaron sus análisis en muestras tomadas en las Cataratas de Sangre, una formación de nombre ominoso pero acertadamente descriptivo, ya que posee características que la hacen parecer una cascada, al borde del glaciar, fluyendo irregularmente, y a menudo presenta una brillante tonalidad roja, que destaca de modo notable contra el fondo blanquecino de las masas de hielo.

Los Valles Secos han sido objetivo de investigación científica desde los inicios de la exploración de la Antártida, en la denominada "Época Heroica" a principios del Siglo XX. Incluso los primeros exploradores ya notaron la gran mancha en el pico del glaciar y especularon sobre qué la pudo haber causado.

Los primeros exploradores pensaron que un alga roja era la responsable de ese color llamativo.

Sin embargo, en el nuevo estudio, Mikucki y sus colegas argumentan que las criaturas que sobreviven bajo el Glaciar Taylor son más exóticas y adaptables que lo supuesto por los primeros exploradores.

La vida bajo el Glaciar Taylor podría ayudar a los científicos a responder preguntas sobre la vida en otros entornos hostiles, incluyendo los lagos subglaciales de la Antártida y quizás hasta en otros astros helados del sistema solar, tales como el subsuelo bajo masas de hielo marcianas o el océano bajo la corteza de hielo de la luna Europa, en órbita a Júpiter.

Información adicional en:

NSF