domingo, 21 de febrero de 2010

Investigan un gen vegetal para optimizar el cultivo en invernadero

Una investigación genética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) presentada en Granada permite optimizar el aprovechamiento del espacio en invernaderos consiguiendo variedades de plantas para las que su cultivo a elevada densidad deje de ser un problema en cuanto a la producciones y sus condiciones de crecimiento.
Actualmente, las plantaciones de tomates cultivados en invernadero necesitan una separación mínima entre planta y planta para que no haya una competencia por la luz, según la información de la Estación Experimental del Zaidín (Granada), del CSIC, que ha acogido esta semana una conferencia de Salomé Prat, responsable de esta investigación del Departamento de Genética Molecular de Plantas del Centro Nacional de Biotecnología.
Los genes cuyo funcionamiento se ha identificado son los denominados DELLA, los cuales actúan como represores de la señal de las giberelinas, unas hormonas vegetales que regulan el crecimiento de las plantas.
Los DELLA fueron los responsables de la denominada 'revolución verde' que en los años 60 permitió obtener un gran aumento en la producción agrícola gracias a mutaciones de estos genes presentes en los cereales.
Este gen vegetal ejerce su función represora interaccionando con una familia de factores de transcripción, denominados PIF, que activan el crecimiento de la planta dependiendo de las condiciones de luz.
Brotes de semillas
En concreto, el factor PIF4 se acumula en condiciones de oscuridad en los brotes de semillas recién germinadas bajo tierra y, con su actuación, provoca que el tallo crezca rápidamente hasta alcanzar la superficie iluminada.
Más tarde, cuando ya hay presencia de luz, este factor se desactiva, habiendo facilitado el crecimiento de plantas y árboles fuertes independientemente de la mayor o menor presencia de otras especies vegetales a su alrededor.
Para el desarrollo de este estudio, los científicos han utilizado el modelo vegetal 'Arabidopsis thaliana', una planta de pequeño tamaño y ciclo corto que permite obtener rápidos resultados.
Esta planta les ha permitido comprender cómo la planta es capaz de integrar señales internas, como son las giberelinas, y señales externas ambientales, en este caso la luz, para traducirlas en una respuesta fisiológica, como el crecimiento del tallo, el desarrollo de una flor o la germinación de la semilla
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